¿Qué es la Fotodepilación?

El tratamiento de luz pulsada o IPL (Intensed Pulsed Light) es una de las técnicas de depilación más avanzadas del mercado. Es además una de las que reúne mayor número de adeptos, tanto entre las mujeres como entre los hombres. ¿El secreto de su éxito? Un tratamiento indoloro y efectivo.

La gran ventaja de esta técnica es que se puede utilizar un mismo equipo para distintos tipos de vello.

Este sistema lanza pulsos de luz de forma discontinua que provocan un aumento de temperatura en las zonas con más melanina de forma que la raíz del vello acaba quemándose. Esta técnica se puede aplicar sobre cualquier parte del cuerpo y una vez finalizado el tratamiento el vello no vuelve a crecer.

Debes tener en cuenta que para empezar el tratamiento deberás dejar crecer el vello durante una semana. No podrás utilizar cera o pinzas, pero sí rasurar el vello con cuchilla.

Tampoco existe ningún problema para aplicar esta técnica en verano. Puedes someterte al tratamiento en cualquier época del año. Sólo debes tener cuidado con la piel bronceada y aplicarle la protección adecuada.

Después de varias sesiones de aplicación (entre 8 y 12) la fotodepilación reduce progresivamente tanto la densidad como el grosor del pelo, resultando en una reducción muy importante y permanente del vello no deseado. Al terminar el proceso de fotodepilación, el pelo deja de ser viable y es eliminado del folículo al cabo de unos días.

Es aconsejable no broncear la zona a depilar ni tomar sol antes y después de la sesión durante 4 -5 días.

Se debe evitar cualquier método de arrancado del vello mientras se realiza el tratamiento.

Resultados obtenidos: eliminación del vello de todo el cuerpo, excepto el vello canoso o blanco.

Beneficios: depilación definitiva.

Frecuencia recomendada: las sesiones se repiten cada 4-6-8 semanas hasta reducir progresivamente la densidad y el grosor del pelo.

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